El Árbol del Relámpago de Patrick Rotfhuss

La novela El árbol del relámpago del famoso escritor Patrick Rotfhuss, se basa en una historia simple y entretenida, sobre un personaje mágico llamado Bast, la obra transcurre durante un solo día y nos muestra principalmente la relación que mantiene el personaje con los niños del pueblo, a través de una red de negociación (tratos  e intercambios), y de su convivencia con los otros humanos, resaltándose los aspectos más importantes de la obra.

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Breve reseña del libro: El árbol del relámpago

La obra del famoso escritor Patrick Rotfhuss el árbol del relámpago, trata sobre un día en la vida del discípulo del legendario Kvothe llamado Bast, quién es un personaje vivaz y brillante que hace intercambios con los niños de la aldea, quienes acuden a verlo a la pequeña colina todos los días.

Para poder negociar, se deben cumplir las reglas establecidas, pero si se quebrantan, el niño será rechazado por Bast para siempre. Asimismo, por cada solicitud se tenía que pagar un precio, ya sea un favor, un objeto, un alimento, o los más preciados secretos de los habitantes del pueblo, los cuales eran utilizados por Bast para su propio beneficio.

La compañía de los niños era agradable para este ser místico, quien es originario de otro mundo de ensueño y decidió quedarse a vivir entre los humanos, para aprender de su maestro, aparentando ser uno de ellos, sin embargo, sus acciones son algo extrañas y fuera de lo común. Su apariencia física resalta siendo admirado por algunas mujeres del pueblo.




Cronología

El origen de la novela de Patrick Rotfhuss El árbol del relámpago, está vinculado a sus obras anteriores, pertenecientes a la trilogía Crónica del Asesino de Reyes, tales como “El nombre del viento”, la cual fue publicada en el año 2007 y la secuela llamada “El temor de un hombre sabio”, publicada en el año 2011, cuyo tema principal es la historia de un misterioso hombre llamado Kvothe, quien narra sus aventuras a un cronista llamado Devan Lochees.

Estas obras literarias han impactado a muchos lectores, logrando una gran aceptación por parte del público a nivel mundial, por lo que, la tercera novela titulada “Las puertas de piedra”, hasta la presente fecha, no ha sido publicada, sin embargo, es muy prometedora al igual que las dos anteriores.

A continuación se presentará una síntesis de cada libro del árbol del relámpago:

El Nombre del Viento, Crónica del Asesino de Reyes, primer día

Kvothe nació en una tribu conocida como los Edena Rut, quienes eran artistas dedicados al entretenimiento a través de las artes escénicas, tales como: la música, el teatro, las acrobacias, desde niño desarrolló sus habilidades artísticas en el canto y la música.

Además tenía una gran curiosidad por las artes mágicas y las fuerzas de la naturaleza, en especial las del viento. El punto de quiebre de la felicidad de Kvothe, sucedió cuando su familia fue atacada por una tribu maligna llamada los Chaldrian, sin embargo, el niño salió ileso al enfrentamiento y desde ese momento juró vengarse de los asesinos de su pueblo y hacer justicia por su propia mano.

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Al llegar a la adultez, el joven Kvothe ingresa a la Universidad para convertirse en un Arcadiano, lo que le permitió conocer el amor de una mujer llamada Deena, quién tendrá un lugar muy especial en su corazón y le acompañaría a lo largo de su vida en la búsqueda de respuestas de los asesinos Chaldrian.

Esta parte de la historia del árbol del relámpago, termina con un ataque en la posada y la evidente tristeza de Kvothe por recordar los aspectos negativos de su pasado y los amores olvidados, así que su discípulo Bast se compadece y le solicita al Cronista que resalte más las batallas ganadas para levantar el ánimo a su amigo.

El Temor de un Hombre Sabio

Kvothe que recientemente ha logrado dominar el arte del viento, tiene que abandonar la Universidad y sus sueños de ser un Arcadiano, motivado a los problemas que ha enfrentado en dicho recinto, así que emprende su camino a otro reino, llamado Vintas. El Maer Alveron señor de este reino, le pide ayuda a Kvothe para neutralizar a unos bandidos que azotan a los comerciantes y viajeros y le ofrecen una pequeña fortuna. Su enfrentamiento con los bandidos, hacen que Kvothe llegue al mundo mágico de los Fata.

Allí conoce a un ser místico llamada Felurian, era una especia de demonio femenino que se alimentaba de los hombres y logra llevar a Kvothe a su reino de penumbras, sin embargo, la audacia e inteligencia de este hombre, le permite negociar con esta mujer misteriosa para volver al mundo de los humanos.

Al retomar su vida universitaria y compartir con sus viejos amigos y el amor de su vida Denna, Kvothe se siente más tranquilo, sin embargo, sus aventuras en el reino de vintas y las experiencias vividas en el mundo Fata con Ferulian lo convierten en una leyenda viviente.

El árbol del relámpago, sendero hacía la colina

Era una soleada mañana y Bast ya estaba listo para salir por la puerta trasera de la posada Roca de Guía, sigilosamente sabía exactamente donde debía pisar y como debía sujetar la puerta para no generar ruido, y lo logró. Bast sonrió como un niño ladino que acaba de cometer una buena travesura, su sonrisa era fascinante, era alto, moreno y encantador.

Ya se disponía a correr cuando escuchó la voz del posadero llamándolo, su sonrisa encantadora se apagó como cuando a un niño le quitan un juguete, y tuvo que volver a entrar. El posadero de nombre Reshi, era un hombre alto, fuerte y de cabello rojo, estiró su brazo y con una sonrisa medio burlona, entregó a Bast el libro de cuero, sin el cual no podía salir para poder hacer sus mandados del día.

Reshi esperaba para esa noche una gran multitud de comensales, por lo que le pidió a Bast, entre otras cosas, que trajera zanahorias para hacer un estofado. También le informó que Rike, el hijo de los Williams, había pasado la noche anterior buscándolo, pero no dejó ningún recado. Bast asintió y salió corriendo por el sendero.




Al acercarse a la colina ya lo estaban esperando dos niños, quienes jugaban en el enorme itinolito, Bast subió lentamente por la colina hacía el árbol del relámpago, como lo llamaban los niños, este realizó una especie de ritual alrededor del árbol, girando en sentido de las agujas del reloj y luego tres veces más en sentido contrario, finalmente se sentó.

Bast puso sobre una piedra el libro, cuyas letras doradas brillaron con la luz del sol, Celum Tinture, inmediatamente uno de los niños se le acercó de forma lenta, como en una especie de ritual, era el hijo menor del panadero, de nombre Brann, era un chico rubio y regordete de algunos 9 años, bien vestido, estaba muy nervioso y traía una mano enrollada en una tela blanca.

Una vez que Bast lo miró, el chico le pidió que lo ayudara a inventar una mentira, ya que había estado jugando con los cuchillos de su madre y se cortó, la herida no le dolía más que la paliza que recibiría, por lo que Bast le indicó todo lo que debía decir, al chico le pareció una mentira muy buena, y agradecido le preguntó que debía darle a cambio.

Bast, le preguntó si sabía algún secreto sobre alguien del pueblo, el chico respondió que la viuda Creel se acostaba con el viejo Lant, pero esto no complació a Bast, ya que eso no podía considerarse secreto, lo sabía todo el mundo, por eso le pidió a cambio dos bollos dulces y algo útil que trajera en los bolsillos, el niño metió las manos y los vacío, Bast solo tomó el cordel y una piedra verdosa, teniendo mucho cuidado de no rozar los drabines de hierro.

Después se acercó otro niño un poco mayor, su cara estaba un poco sucia y tenía costras en algunas heridas en su nariz, era Kale el hijo de los Alard, una familia muy pobre, estaba muy molesto con su hermano por besarse con una niña que le gustaba Gretta, y quería vengarse de él, Bast le indicó que debía orinar sus zapatos y dejar que se secaran con el calor de la chimenea.

Al niño no le pareció nada especial esa forma de venganza, sin embargo, Bast apaciguó su inconformidad diciéndole, que una vez que su hermano sudara los zapatos, olería a orines todo el tiempo y le sería muy difícil encontrar el origen de ese olor, pero los demás si lo notarían y pensarían que se orinaba encima, principalmente su amada Gretta, la cual no querría besarle de nuevo.

Kale mostró una cara de completo asombro ante esa gran idea, por lo que Bast preguntó ¿Qué puedes darme a cambio?, y el niño le dijo donde podía encontrar una colmena de abejas, eso era un bueno, sin embargo, Bast quería algo más, entonces el niño le dibujó un mapa en la tierra donde podía encontrar el alambique del loco Martin, Bast no pudo disimular su asombro.

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Antes de marcharse para dar inicio a la venganza, Kale le dio un mensaje a Bast, Rike quería hablar con él, pero este se negó diciendo, que eso iba en contra de las reglas (Bast había establecido una especie de negocio secreto, donde solo podía hacer tratos e intercambios con los niños más pequeños del pueblo), Kale asintió y prometió decírselo una vez que se lo encontrara.

Sustituto para el árbol del relámpago

En cuanto a esta parte de la historia del árbol del relámpago, una vez que Bast estuvo libre, tomó el libro lo puso debajo de su brazo y se fue a dar una vuelta al bosque. Después de unos cuantos kilómetros recorridos, llegó a un acantilado y observó un viejo árbol que tenía una gran rama caída, la cual podía servir como un buen escondite, miró al cielo, el clima era cálido y había pocas nubes, por lo que decidió esconder el libro debajo de la rama.

Bast miró a lo lejos, y su mente se entretuvo por unos minutos, daba la impresión que estaba sacando una cuenta mental, finalmente asintió para sí mismo y se dirigió hacía un arroyo que quedaba cerca, pasando por un lado de la granja de los Alard, cortó unos tallos y les dio forma con su cuchillo, tomó el cordel que tenía en su bolsillo y amarró los tallos elaborando una flauta.

Sopló a través de las pipas para escuchar su sonido, realizó otros ajustes con el cuchillo y volvió a soplar, produciéndose esta vez una melodía bastante estridente. Continuó recortando los bordes de la flauta, hasta que logró afinar la melodía, la cual era  tan hermosa como la luna y vivaz como un pez saltando en el agua, una sonrisa se dibujó en su rostro y se fue rumbo a las colinas.

Desde lo alto de la colina Bast pudo visualizar un grupo de ovejas que pastaban a lo largo del valle, las laderas eran bastante empinadas por lo que era casi imposible que las ovejas pudieran escaparse facilitando su cuidado. Una pastora se encontraba parada al lado de un gran árbol, su cabello rubio y abundante cubría toda su espalda.

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Bast comenzó a tocar una canción dulce, atrevida y elegante, podría considerarse una serenata, sin embargo la pastora al percatarse de la música no mostró interés alguno sobre el origen de la misma. Bast decidió acercarse un poco más, tocando la flauta y bajando ágilmente la colina. La mujer extendió una manta en el suelo y se acostó.

Bast siguió tocando canciones para tratar de llamar sutilmente la atención de la joven, en ese momento ella ladeó su cabeza en dirección a las ovejas, dejando al descubierto su cuello, el cual conducía hacía unos hermosos pechos que sobresalían de su estrecho corpiño, Bast quedó perplejo ante ese bello y seductor paisaje, sin darse cuenta pisó una piedra y perdió el equilibrio.

La pastora comenzó a reírse mirando en otra dirección, sin darse cuenta su falda se levantó un poco dejando al descubierto sus rodillas, Bast recobró el equilibrio, siguió tocando y bajó elegantemente la ladera. La dama se recostó del árbol, y nuevamente ese movimiento levantó un poco más su falda, hasta dejar al descubierto un hermoso muslo. Bast sonrió y siguió su camino.

El mundo de los Fata

Al subir nuevamente la colina donde estaba el árbol del relámpago, Bast se percató que no había ningún niño esperándolo, lo cual le sentaba muy bien, ya que estaba un poco sudado y exhausto producto de la larga caminata. Como de costumbre, realizó algunos giros alrededor del árbol, primero en una dirección y después en la otra, finalmente se recostó y a los pocos minutos ya estaba dormido.

Al cabo de una hora sintió unos pasos, abrió los ojos y se percató que Kostrel se acercaba, Bast lo saludó con cariño. Kostrel era un niño delgado y con muchas pecas, su ropa estaba bastante gastada. El niño subió por la lomita  se sentó justo en frente de Bast, y luego le dijo que había descubierto un secreto que estaba seguro era de su completo agrado.

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La curiosidad invadió a Bast, quien inmediatamente le preguntó ¿De qué se trataba el secreto?, Kostrel le respondió que había descubierto el lugar donde Emberlee, una de las chicas más bonitas del pueblo se bañaba, a Bast le pareció bastante interesante esa información, sin embargo, según él, se trataba solo de la sexta chica más guapa del pueblo.

Kostrel no estuvo de acuerdo con esta conclusión, por lo que se inició una discusión entre ambos para establecer la posición en la quedaba Emberlee dentro del rango de las mujeres más bonitas del pueblo, finalmente acordaron la tercera posición. Kostrel quería a cambio de la revelación de este gran secreto, información y un favor.

Bast, a cambio le dijo que solo le daría tres respuestas de cualquier persona en el pueblo, menos de su jefe, al que le debía lealtad y respeto. El niño asintió sonriendo maliciosamente, no sin antes advertirle que las respuestas debían ser completas, sin ningún tipo de ambigüedad y con lujo de detalles, ya que la información que le iba a intercambiar era sumamente valiosa.

Bast estuvo de acuerdo, pero le hizo prometer que no le diría a más nadie del pueblo el lugar donde se bañaba la hermosa chica, esto no le pareció muy buena idea a  Kostrel, ya que podía sacarle mucho jugo a esa información, sin embargo accedió, ya que las preguntas que quería hacerle a Bast eran mucho más importantes.

Para completar el trato, el chico le exigió, que si este no sabía mucho del tema y la respuesta no lo satisfacía, él tendría derecho a realizar preguntas sobre otro tema. Bast asintió, pero con la condición de que nunca se volviera a acercar al lugar donde se bañaba Emberlee, el chico refunfuño pero aceptó con una condición, Bast tendría que describirle la forma de los pechos de la chica, este mostró una gran sonrisa y cerraron el trato.

Bast inmediatamente quiso saber ¿Cuáles eran sus preguntas?, recostándose otro tanto en el árbol del relámpago, a lo que el chico respondió muy emocionado, quería saber sobre el mundo de los Fata, Bast se tensó un poco, pero supo disimularlo bastante bien, ya que se trataba de un tema del que no le gustaba hablar y que además era sumamente delicado.

Bast, quería responder lo más pronto posible a sus preguntas, principalmente para dejar ese tema atrás y también porque ya se acercaba la hora del mediodía, y debía emprender una larga caminata para estar en el lugar donde Emberlee se iba a bañar, por lo que exigió al niño que le hiciera de una vez las  preguntas.

Kostrel comenzó preguntando ¿Cómo eran los Fata?, el interpelado se rió a carcajadas de esta pregunta, ya que era muy amplia, era como preguntar ¿Cómo son los seres humanos?, la respuesta ante una pregunta de ese tipo era muy amplia, cada ser humano poseía características diferentes, y esto no era muy diferente a lo que sucedía con los Fata.

Kostrel indignado, exigió a Bast una respuesta amplia ante la grandeza de su pregunta, pero este le exigió a cambio, que para poder responder tenía que hacerla más concreta, ya que, con todo lo que sabía podían pasar días enteros y no podría terminar de explicarle todo, sin embargo, Bast le prometió trataría de explicarle lo más que pudiera sobre ese tema.

Comenzó diciendo, que el mundo de los Fata se componía de muchísimas cosas, tales como las que encontramos en nuestro mundo, aparte de personas, animales, y otras cosas más. Kostrel sintió curiosidad sobre los Trolls, y quiso saber si era verdad que existían, Bast asintió, también quiso saber si en el mundo de los Fata habían dragones, pero Bast señaló que el nunca había escuchado sobre ellos.

Kostrel se sintió un poco decepcionado al escuchar eso, pero para ampliar la respuesta exigió saber ¿Qué aspecto tenían los feéricos, como los caldereros y otras personas que existían allí?, Bast sintió bastante presión ante la magnitud de respuesta que esperaba el chico, pero igual respondió diciendo que la mayoría parecían personas normales, y que podían pasar desapercibidos.

Pero hay otros, Bast continuó, que son más poderosos, algunos de ellos les gusta engañar a las personas y hacerles mucho daño, por lo que no es seguro tenerlos cerca. Kostrel mostró una profunda preocupación al escuchar eso, pero quería saber si Varsa, el que nunca muere, era uno de los más poderosos, y tambien, preguntó si este grupo podría considerarse demonios, Bast sin querer asintió.

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En el árbol del relámpago, algunos deben ser buenos como los ángeles, dedujo Kostrel, Bast sonrió y estuvo un poco de acuerdo, ya que algunos no eran malvados.

La segunda pregunta que hizo el chico en el árbol del relámpago, fue si los Fata podían mentir, Bast respondió que por su naturaleza algunos no podían mentir, había otros que a pesar de poder hacerlo no les gustaba, pero que existía otro grupo más perverso que lo hacían sin reparo.

Kostrel pretendía hacer otra pregunta, pero Bast le recordó que con todo lo que le había dicho era suficiente para responder muchas de sus inquietudes. Sin embargo, iba a ser generoso y compartiría dos secretos con él. El primero tenía que ver con las visitas de los Fata a nuestro mundo, a una gran parte de ellos no les agradaba venir, pero cuando lo hacían preferían lugares vírgenes, remotos y salvajes, cargados de secretos.

La pureza de estos sitios los atraía enormemente, ya que de acuerdo a sus teorías estos lugares se mantienen en contacto permanente con cuatro elementos de la naturaleza, agua y piedra, sinónimos de vida y su perdurabilidad, fuego y aire, representando en conjunto la conciencia y forma de entender el mundo.

Bast, esperaba alguna pregunta al respecto de este chico astuto, pero cuando bajó su mirada observó la gran impresión que esto había generado en Kostrel, y su cara no era más que la de un niño con la boca abierta, atónito ante lo que estaba escuchando. Aprovechándose del asombro, Bast empezó a hablar sobre el segundo secreto.

En cuanto a su apariencia, los Fata son muy similares a los humanos, solo habría que detallar bien sus ojos, orejas, color de piel, color de cabello, extrema belleza o por el contrario fealdad, fuerza y estatura, ya que, algunos tienden a ser muy grandes y otros un poco más pequeños. Kostrel preguntó si la extrema belleza de Felurian se debía a su origen feérico.

Bast asintió con renuencia, pero de igual forma le dijo que cualquiera de ellos que viniera a este mundo debería tener la suficiente capacidad para esconder todas esas características, y maliciosamente añadió que era la forma de poner a prueba su magia. El chico automáticamente preguntó ¿De qué tipo de magia se trataba?, y Bast, respondió que para estos seres era algo más que magia.

Según Bast, esa característica, se podía comparar más con el arte, ya que entraban en juego dos conceptos muy importantes, glamoria y grammaria. La glamoria era la habilidad de poder lograr que algo parezca y la grammaria consiste en cambiar algo. Bast podía ver en los ojos del Kostrel la fascinación por todo lo que escuchaba de ese mundo misterioso de los Fata, si hubiese podido compartiría con él muchas cosas más, pero había un límite que no debía sobrepasar, por el bien del chico.

Kostrel preguntó si el grupo de los Fata poderosos, tal como Felurian, podrían tomar lo que quisieran, por ejemplo una sombra y convertirla en algo más poderoso, como la capa de sombras de Kvothe. Bast asintió, y añadió que justamente esa capa Kvothe la utilizaba para ocultarse, e inmediatamente le recordó al chico que ya había cumplido con su parte del trato, ahora le tocaba a él cumplir la suya, a lo que el niño respondió con una sonrisa traviesa.

Celum Tinture

Bast se agachó para agarrar el Celum Tinture, pero no había nada, y recordó que lo había escondido en el árbol que se encontró en el acantilado, decidió ponerse en marcha para no dejar desprotegido por mucho tiempo el libro de su jefe.

Era ya casi el mediodía y hacía mucho calor, su camisa estaba totalmente bañada en sudor, por lo que al pasar cerca de un arroyo, Bast decidió darse un baño. Al quitarse la camisa se podía ver su fascinante figura, una ancha espalda morena y unos fuertes brazos, bastante definidos, era realmente hermoso.

Una vez que colocó su camisa sobre una enorme piedra, se quitó los pantalones, no llevaba nada debajo, en ese mismo instante escuchó un sonido extraño detrás de unos arbustos, como de jadeos, lo cual era un poco extraño, ya que, si se tratase de unas aves el sonido hubiese sido otro, pero no le prestó mucha importancia, además no podía ver bien de lejos, era un poco miope.

Al meterse en el agua, cualquiera que pudiera verlo de cerca notaría algo extraño en sus piernas, sin embargo, todos sabemos que el agua no deja ver las cosas como realmente son. Salió finalmente del agua, se vistió y se fue rumbo al acantilado a buscar el libro.

Al llegar, buscó inmediatamente debajo de la rama caída, pero se llevó una gran sorpresa, el libro no estaba allí. Cerca del árbol encontró una nota debajo de una pequeña roca, escrita con una letra bastante confusa: “Tego que ablar com tigo”. Rike.

Una nueva visitante en el árbol del relámpago

Bast llegó nuevamente a la colina para ver si podía ver a Rike, en cambió notó que una niña con un vestido fino de color azul y listones en el cabello, se acercaba con paso firme en su dirección. Al estar muy cerca, Bast supo que jamás había visitado el árbol del relámpago, pero vivía en el pueblo, era Viette una de las hijas del alcalde.

Le calculó no más de ocho años, por lo que era una de las más pequeñas del grupo. Estaba algo nerviosa, y llevaba un animal peludo escondido entre sus brazos. Bast, le preguntó si conocía las reglas, esta asintió, seguidamente le pidió que tocara al árbol negro y le dijera en que podía serle útil, enseguida la niña dejó ver el gato que traía en sus brazos y quería saber si era mágico.

Bast contempló al animal, era blanco, regordete y tenía los ojos de diferente color, uno azul y el otro verde, por lo que si parecía ser un gato mágico. La niña tambien quería saber si era un niño o una niña, Bast la examinó y sonriendo le dijo que era una niña.

Viette quiso que le explicara cómo se podía saber eso, pero Bast, en principio no deseaba mentirle justo en ese lugar, y por otro lado pensó, que explicarle a la hija del alcalde que las gatas no tienen pene, no era una muy buena idea, por lo que después de meditar un poco, le explicó que al frotarle la barriga el animal se rió y eso indicaba que era niña.

La niña quería saber ¿Cómo podría quedarse con la gata?, si su padre no quería, Bast le dijo que consiguiera comida que no se dañara durante días y que las escondiera en su habitación, y que frente a sus padres no comiera absolutamente nada, que fingiera estar cansada, de modo que sus padres se preocuparan lo suficiente por su profunda tristeza y permitieran que se quedara con la gatita.

Viette sonrió ante tal idea, y se levantó para irse, pero Bast le recordó que le debía algo por las respuestas y el consejo de cómo quedarse con la gata, y que podía pagar con favores, regalos o secretos. Bast le pidió como favor que le preparara dos docenas de margaritas con sus tallos y que las amarrara con un listón azul, además necesitaba muchos «brezos de joya«.

La niña se quedó pensativa, nunca había escuchado el nombre de ese tipo de flor, pero después que Bast se las describió, automáticamente supo que se trataba de las llamadas “nometoques”,  las cuales se cierran al tocarlas. Ella asintió ante tal petición y se marchó.

Extraña petición

En esta parte de la historia del árbol del relámpago, Bast escuchó un silbido que venía a lo lejos entre unos árboles, bajó la colina y pudo reconocer a varios metros de distancia quien lo había hecho, era Rike. Este muchacho rondaba los doce años,  su apariencia desarreglada y mugrienta, así como un fuerte olor a agrio, su cara llena de pecas y manchada.

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El saludo de Bast fue algo distante, no parecido al que acostumbraba dar a los demás niños que se acercaban a la colina. Rike traía el libro de Bast, alzó su brazo y se lo entregó, no sin antes aclararle que su intención nunca fue robarlo, sino obligarle a hablar con él.

Sin embargo, las reglas eran claras, Bast no podía ni quería hablar con él, ya Rike era demasiado grande y había cometido el grave de error de engañarlo años atrás. Ante la negativa, Rike entró en cólera y le recordó que ese error ya lo había pagado con creces, haciendo más miserable su vida.

Bast, no iba a dar su brazo a torcer, pero no pudo evitar sentir asombro ante el cambio radical que observaba en Rike, el cual pasó de la ira a un estado de profunda tristeza, seguido de un torrente de lágrimas que se desbordaron de sus ojos, suplicando a Bast para que le diera otra oportunidad, por lo que a este no le quedó más remedio que escucharlo.

Rike miró fijamente a Bast, y le pidió que matara a su padre, a cambio de cualquier cosa. Su padre era un bebedor que golpeaba a su madre y a sus hermanos, él muchacho no soportaba más, de modo que si Bast no lo ayudaba, él tendría que hacerlo con sus propias manos, pero quería evitar el sufrimiento que embargaría a su madre al tener un asesino por hijo.

Se acercaron al arroyo para que Rike pudiera asearse un poco, sin embargo al quitarse todo el sucio de la cara, Bast, notó que algunas de esas manchas eran realmente moretones, los cuales tambien tenía a lo largo de la espalda. Cuando Rike estuvo más sereno, Bast le preguntó si realmente quería que lo matara o que simplemente se fuera lejos y nunca más volviera. El muchacho respondió inmediatamente, que era mejor muerto, ya que si regresaba a toda su familia incluyéndolo, les iba a ir muy mal.

Comenzó a recordar el tiempo que su papá estuvo lejos y él pudo quedarse solo con su mama, lo recordaba con mucha nostalgia, pero una vez que su padre volvió todo se transformó en un infierno. Por esa razón Rike no quería arriesgarse, era mejor matarlo, pero Bast, le señaló que sabía exactamente que hacer para que se fuera y nunca más regresara, el muchacho no estaba muy seguro de eso, pero a la final estuvo de acuerdo con Bast, mandarlo a un viaje sin retorno.

Bast necesitaba terminar algunos pendientes y para cerrar el trato le exigió a Rike que pensara en lo delicada que era su petición, entonces su deuda se calculaba como el triple de la petición y además un pago adicional por la premura con la que Bast debía trabajar. El chico estuvo de acuerdo, sin embargo le aclaró que tomara lo que quisiera de él, pero que dejara fuera de cualquier deuda a su madre, a lo que Bast asintió.

Rike le preguntó a Bast si necesitaba algo para poner el plan en marcha, y Bast sin pensarlo dos veces para deshacerse por un largo rato del chico, le pidió que encontrara una piedra en la orilla del arroyo con un hueco en el centro, y que como condición importante debía encontrarla él mismo.

La Corona de margaritas

Bast estuvo solo otra vez y se fue hasta el árbol del relámpago, unos minutos más tarde, llegó Brann, el hijo del panadero quien vino a pagar su deuda sumamente feliz, se había salvado de la paliza y su mano ya estaba sanando. Le dio a Bast dos bollos dulces envueltos en una tela blanca y se fue.

Bast aprovechó el tiempo libre y se puso a leer algunos temas importantes de titulación en el libro de cuero, en ese momento llegó Viette a pagar con unos ramilletes de margaritas y nometoques de color amarillo y rojos, amarrados con un lazo de color azul.

Apresuradamente, Bast se dispuso a elaborar una corona de flores con las margaritas y el lazo, porque ya se estaba haciendo tarde y ansiaba ir a uno de los lugares más esperados del día. Al llegar a aquel lugar secreto entre las colinas y el acantilado, Bast se sorprendió por lo bonita y relajante que se veía la laguna natural que allí se formaba.

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Bast debía buscar un buen escondite para poder disfrutar del paisaje, trepó en un olmo que tenía suficientes ramas y hojas, y pensó que ese era el lugar perfecto. Al cabo de unos minutos se escucharon unos pasos que se acercaban de manera muy sigilosa.

Bast se fue corriendo rio arriba y comenzó a soplar las flores rojas y amarillas, las cuales cambiaban a un hermoso color azul al estar en contacto con su aliento, cayendo lentamente en el agua una tras otra, cogió la corona de margaritas y los bollos dulces y regresó a su escondite.

En ese momento Emberlee estaba quitándose la ropa, llevaba un vestido de color azul y encaje amarillo, el cual colocó sobre una gran roca, hasta quedar cubierta con un delicado camisón blanco. Finalmente, se paró en la orilla del estanque y lentamente se quitó su ultima prenda, quedando desnuda y de frente al sitio donde se encontraba Bast, este suspiro asombrado.

Su cuerpo era fascinante, su piel era blanca pero con un tenue color rosado que la hacía ver más delicada, sus caderas torneadas como una guitarra y sus pechos, los más hermosos que Bast había visto. Se metió lentamente en el agua porque estaba un poco fría, y justo en ese momento comenzaron a llegar las flores azules, rodeando el lugar donde se encontraba Emberlee.

Esta se sorprendió al ver todas esas flores sobre la superficie del agua, se las llevó a su rostro y al olerlas suspiró encantada, trató de levantarse para verlas desde un mejor angulo y estas se adhirieron a su cuerpo desnudo, Bast estaba totalmente fascinado con lo que estaba viendo, cuando de repente la rama donde estaba apoyado se rompió y cayó al suelo como un saco de papas.

Emberlee se acercó rápidamente con el camisón entre sus manos, Bast todavía afectado por el golpe, le sonrió y aprovechó para decirle, lo hermosa que era, le entregó la corona de margaritas y ella soltó el camisón, poniéndola sobre su cabeza, se distrajo observando su regalo mientras que Bast estaba atónito desde el suelo mirando el esplendido paisaje que tenía en frente, Emberlee por fin se agachó y con una gran sonrisa de satisfacción en los labios besó a Bast.

El alambique del viejo Martín

En esta parte del árbol del relámpago, después de haber disfrutado de un momento apacible, Bast decidió regresar al pueblo pero tomando una ruta diferente, justamente por el sitio que Kale le había indicado, era sumamente difícil transitar por ahí, era muy rocoso, pero finalmente escondida en una cueva entre rocas y árboles caídos se encontraba el alambique del viejo Martin.

Bast quedó sorprendido por su buen diseño, tenía muchos tubos y una enorme vasija de cobre, a un lado se encontraban una serie de barriles de madera bien organizados, no era para nada la vieja cafetera destartalada que él se esperaba encontrar.

Bast recordó ciertas cosas que había leído en el Celum Tinture, sobre los aparatos que componían una destilería, muchos de ellos estaban allí. Hurgando en el lugar, se encontró unas botellas que parecían de vino, abrió y probó lo que había en una de ellas y quedó maravillado con el exquisito sabor a manzana y algo de cebada que desprendía el licor.

Al regresar a la colina donde estaba el árbol del relámpago y en vista de que Rike no había llegado, Bast tomó el libro y buscó el capitulo que tenía que ver con la destilación, asintió un par de veces para sí mismo, tratando de comprender todo el proceso que había observado en la destiladora del viejo Martin. Como parecía que iba a llover regresó a la posada para resguardar el Celum Tinture, no quería ni pensar lo que le diría Reshi si permitía que se dañara el libro.

Entró de manera sigilosa en la posada, esperando no encontrarse al posadero, en vista de que todavía no le había dado tiempo de buscar las zanahorias, pero todo fue en vano, cuando se disponía a salir el posadero lo llamó y le preguntó por las zanahorias.

Bast suspiró, y el olor de su aliento invadió el rostro del posadero, quien le pidió que le explicara ¿Por qué bebía a esa hora del día?, ya que, no eran ni las tres de la tarde, Bast se ofendió ante tal insinuación y le dijo que se trataba de una investigación, y aprovechando la oportunidad le dijo que había descubierto un alambique que pertenecía al viejo Martin.

Bast le propuso a Reshi, que en vista de la deuda que tenía el viejo Martin con él desde hace un año, y que hasta el momento pagaba con sacos de cebada, estos deberían sustituirse por botellas de su exquisito vino, lo cual generaría más ingresos para la posada.

Pero Reshi no estuvo de acuerdo, ya que, dudaba lo que podía contener ese vino para poder ofrecerle a sus clientes. Bast le dijo que de acuerdo a la información del Celum Tinture, durante el proceso de destilación los compuestos tóxicos como el ether, acetatos y metanos no estaban presentes en el producto final, en este caso el vino, por lo que no habría ningún problema.

Pero Reshi no estuvo de acuerdo, ya que, dudaba lo que podía contener ese vino para poder ofrecerle a sus clientes. Bast le dijo que de acuerdo a la información del Celum Tinture, durante el proceso de destilación los compuestos tóxicos como el ether, acetatos y metanos no estaban presentes en el producto final, en este caso el vino, por lo que no habría ningún problema.

Bast le dijo que había completado su investigación bebiendo algunas botellas del extraño vino, y por lo tanto estaba capacitado para certificar su calidad y sobre todo su buen sabor, ya que según él, podría compararse con un vino costoso. Reshi por fin estuvo de acuerdo, entonces le dijo a Bast que iba a invitar al viejo Martin a cenar pidiéndole que le trajera unas botellas del exquisito vino, y con una sonrisa en la cara, felicitó a Bast por leer al fin algunas lecciones del libro.

Esto no le agradó mucho a Bast, ya que, en el pasado el viejo Martin casi lo mata lanzándole a su perro y luego trató de cortar el árbol donde él se había subido para que el perro lo mordiera, en otras ocasiones le había lanzado piedras, por lo que no le parecía una buena idea que Reshi lo invitará a la casa, pero dejó claro que si eso sucedía, el comería esa noche en la cocina, acordado el plan Bast salió por la puerta de atrás de la posada, rumbo a la colina.

El cazador y las abejas

Cuando llegó al claro, Rike apareció de repente con la piedra en la mano, pero Bast, necesitaba deshacerse por otras horas del chico, entonces para ganar tiempo, le colocó esta vez una hazaña más difícil, Rike debía encontrar una aguja en una casa donde vivieran  solo mujeres, y que como requisito fundamental, se la debían prestar, no se la podían regalar y mucho menos él podía robarla.

El chico suspiró ante aquel requisito, ya que, la única casa que cumplía con todas esas condiciones era la de la vieja Nan, pero vivía casi en el límite del pueblo, como  a una hora y media de ahí, resignado Rike inició la marcha y Bast sintió un gran alivio por haber ganado un poco más de tiempo.

Bast se fue caminando rumbo al sendero que conducía a la propiedad de los Williams, cuando llegó no pudo evitar observar lo deteriorada que estaba la propiedad, producto de varios años sin mantenimiento, los campos llenos de maleza por todos lados, el techo del granero roto, entre otras cosas.

Sin embargo, a pesar de que la casa necesitaba algunas reparaciones, se veía acogedora, rodeada de muchas flores, ordenada y sumamente limpia. Bast pudo notar en el jardín, que aparte de las flores, habían muchas zanahorias, justamente  lo que él necesitaba, y un poco más allá, detrás de la casa, habían unas cuantas cajas de madera grandes, y por el sonido sabía que eran colmenas de abejas.

Bast tocó la puerta y detrás de ella apareció la mamá de Rike, Nettie cargando un bebé entre sus brazos. Este se puso algo nervioso y ella lo saludó cariñosamente, preguntándole que deseaba, por lo que este le preguntó si se encontraba su esposo, ya que, necesitaba hablar con él, pero ella le respondió que Jessom andaba de cacería en el bosque, y que no regresaría sino hasta el otro día.

Nettie quería saber si había algún problema, pero Bast inmediatamente le dijo que solo quería buscar trabajo, ya que, se aburría un poco en la taberna y algún trabajo extra que pudiera hacer no le sentaría mal. La mujer sintió algo de alivio y le dijo que hasta ahora él no había buscado algún ayudante, a pesar de las condiciones en las que se encontraba la propiedad.

Bast aprovechó la oportunidad para decirle, que estaba a su orden por si ella necesitaba que hiciera algún trabajo, Nettie le sonrió y le dijo que no tenía como pagarle, pero este respondió que podía hacer cualquier cosa, hasta cortar la madera, a cambio de unas cuantas zanahorias. Nettie sonrió y asintió.

Bast se quitó la camisa y empezó a cortar la leña, lo hacía de una manera muy precisa y elegante, transcurrida media hora, hilos de sudor recorrían su amplia espalda, Nettie salió en ese momento con un vaso de agua y unas enormes zanahorias.

Bast con una sonrisa encantadora le preguntó si podía hacer algo más por ella, ella le devolvió la sonrisa y le dijo que no sabía en qué otra cosa podía ayudarla, Bast le respondió que también trabajaba muy bien con la miel, Nettie se quedó pensativa, y Bast le señaló las cajas donde se encontraban las colmenas de abejas.

Ella le preguntó si él sabía de abejas, a lo que Bast respondió que trabajar con ellas era muy fácil, solo había que demostrarles dulzura y seguridad para obtener de ellas lo que uno deseaba, continuó diciendo que sucedía lo mismo con las personas, todas tenían algo dulce como la miel en su interior y que solo había que encontrarlo.

Nettie puso fijamente su mirada sobre Bast, y este le mostró una dulce sonrisa, se miraron por unos cuantos minutos en silencio y Bast le extendió la mano pidiéndole que lo siguiera para mostrarle algo, ella asintió y puso su mano sobre la de él.

Horas más tarde, justo cuando Bast regresaba a la colina donde estaba el árbol del relámpago, lo esperaban dos niños, Wilk y su hermanita Pem.

El niño necesitaba una buena adivinanza que su hermana no lograra descifrar, mientras Bast le decía una muy buena, Pem que era muy observadora le preguntó a Bast ¿Por qué olía igual que la medicina que tomaba su abuelo?, y ¿por qué estaba tan sucio de hierba su pantalón? Además de las heridas de su mano.

Bast le dijo que había peleado con un oso y una vez  que le dió a Wilk lo que deseaba, le pidió como forma de pago que llenara una botella con agua que se atrapa en el aire, Pem siendo muy astuta supo donde su hermano podía encontrarla, «en la cascada», y se fueron de una vez antes de que anocheciera.

Un día de lecciones

Bast había decidió ir a bañarse rápidamente al arroyo para quitarse un poco el olor a licor y la suciedad que había dejado la hierba en su ropa, al escuchar un sílbido a lo lejos, sabía que Rike había regresado, salió corriendo para encontrarse con él a orillas del claro, sin embargo, corría de una forma extraña, parecía que saltaba pero no era una cabra, y la velocidad que adquiría era realmente impresionante, pero con el sol casi a punto de ocultarse, nadie podría notar algo que estuviera fuera de lugar.

Rike estaba muy orgulloso de haber logrado que le prestaran la aguja, por lo que se fueron a la colina hacía el árbol del relámpago. Estando allí, Bast le dijo que sacara la piedra y con la aguja le pinchó un dedo para manchar la piedra con su sangre y completar el hechizo, que consistía, en alejar a cualquiera que quisiera hacerle daño.

El chico se puso muy nervioso, ya que si el hechizo no funcionaba y su papá regresaba, las cosas iban a ser mucho peor, por lo que decidió que lo mejor era que el hechizo fuera para madre, ella era la que siempre debía estar protegida, para que nada pudiera hacerle daño y cuidara de sus hermanitos. Bast le indicó que no era necesario, porque igual su papá iba a estar muy lejos y no volvería a acercarse jamás.

Pero Rike le dijo que al llevar la sangre de su papá en las venas, nadie garantizaba que él no pudiera convertirse en un ser igual de malvado, por lo que insistió en que el hechizo debía proteger a su madre y su voz se quebró, Bast estuvo de acuerdo, lo miró fijamente y le dijo que él era un buen chico, lo abrazó fuertemente y estuvieron así por largo rato.

Bast regresó a la posada Roca de Guía, pero se dio cuenta que no traía las zanahorias. Cuando entró avistó que la cena ya se había servido a los comensales. Entró finalmente a la sala principal, y estaban los mismos de siempre, comiendo estofado y tomando cervezas. Ayudó rápidamente a Reshi, con el servicio.

Unos minutos más tarde,en el árbol del relámpago, el viejo Cob quiso ofrecer la noticia fresca del día, pero otro comensal se le adelantó, «creo que debe ser la noticia sobre Jessom Williams», dijo Jake, el viejo Cob casi lo mata con la mirada.

Jake continuo hablando, escuché que estaba cazando en el bosque, un puma lo atacó y se fue por el acantilado. En ese momento, Cob le dijo que no tenía ni la más remota idea de lo que había sucedido.

El viejo Cob presumiendo de su información dijo que, estaba sumamente borracho, tropezó y se cayó por el acantilado, ya que, el sitio donde cazaba estaba muy lejos de ahí, siendo imposible que lo atacara un puma.

Graham intervino diciendo, que él había escuchado lo mismo, estaba muy borracho, dos niños que se encontraban en las cascadas lo encontraron y avisaron al alguacil, pero solo estaba mal herido.

El ayudante de aprendiz dijo, que el había visto al viejo Martín buscándolo como un loco, porque alguien descubrió su alambique, le robaron muchas botellas y destruyeron parte del lugar, y como Jessom estaba borracho y con cortes en sus brazos, se presume que fue él quien lo hizo. Finalizó diciendo, que no quería estar en sus zapatos, porque si volvía al pueblo Martin lo iba a matar.

Todos estuvieron de acuerdo, con esa conclusión era mejor no meterse con el viejo Martín, porque estaba loco y era muy vengativo. Martín casi había matado a un sacerdote, lo dejó inconsciente frente a la iglesia, a un calderero que había manoseado a una joven del pueblo, tambien había matado a dos perros que le habían gruñido, por eso acordaron que era mejor avisarle a Jessom para que se fuera y no volviera hasta que Martín se calmara.

En ese momento entró Carter, y al ver que todos se iban preguntó que sucedía, los demás le respondieron que iban a buscar a Jessom para convencerlo de salir del pueblo porque Martín lo estaba buscando como loco.

Carter les informó que justamente, lo había llevado hasta el Salón del Hierro y Jessom había tomado la moneda del Rey para enlistarse en el ejército, luego lo llevó hasta un sitio llamado Baden, para que se embarcara, ya que, necesitaba irse del pueblo lo antes posible. Carter comentó que estaba muy borracho, y sumamente golpeado.

Los comensales del pueblo siguieron conversando y poco a poco el tema se fue diluyendo. Al quedar vacía la taberna Bast y Reshi se dispusieron a cenar.

Reshi le preguntó a Bast, que tantas cosas había aprendido durante el día, el interpelado sonrió ampliamente, le dijo que había conocido el sitio donde Emberlee se baña todos los días y que podía llevarlo cuando quisiera, ya que la chica era realmente hermosa, Reshi sonrío, pero le dijo que prefería conocerla vestida, ambos rieron.

Bast agregó, que había encontrado las zanahorias, pero que no sabía donde las había perdido, Reshi sonrió con más ganas, pero le aconsejó que debía preocuparse más por sus estudios, y dedicarle más tiempo al libro. Bast sonrió diciendo que hoy había aprendido muchas cosas importantes, Reshi no estuvo muy de acuerdo con eso, pero le pidió que le dijera algo que lo impresionara, a lo que Bast respondió:

«Nettie Williams al fin logró capturar a la abeja reina de las colmenas que tiene detrás de su casa».

Personajes más resaltantes del árbol del relámpago

La historia del árbol del relámpago está conformada por un grupo de personajes que interactúan entre sí. Bast, se muestra como una especie de guía que ayuda a los niños del pueblo a resolver sus problemas.

¿Quien era el joven Bast?

El joven Bast es el personaje principal de esta historia del árbol del relámpago. Se caracteriza por su picardía tanto para negociar con los niños, así como para relacionarse con las mujeres del pueblo. Es muy atractivo y viril, de esta manera logra obtener cualquier cosa que desee, en especial de las mujeres, que sucumben ante su coquetería y seducción.

Utiliza a los niños como fuentes de información confidencial de todo lo que sucede en el pueblo, a cambio de favores, alimentos  y consejos a sus pequeñas inquietudes infantiles.

Reshi (Kvothe)

El dueño de la taberna Reshi es uno de los personajes más emblemáticos de las novelas que anteceden al árbol del relámpago de Patrick Rothfuss, sin embargo, en esta historia queda relegado como un personaje secundario. Su verdadero nombre es Kvothe, quien decide cambiar su nombre para pasar desapercibido ante los demás.

Kale, el niño vengativo

Este niño solicita vengarse de su hermano por besar a la niña que siempre le ha gustado, a cambio ofrece información importante sobre la existencia del alambique del viejo Matín.

Rike, el adolescente maltratad

El joven Rike es uno de los personajes más tristes de la trama, ya que era sometido al igual que su madre y hermanos, a constantes maltratos físicos y psicológicos por parte de su padre alcohólico.

Esto genera en este adolescente del árbol del relámpago, sentimientos negativos hacia su padre como la ira y el odio, que lo impulsan a buscar una forma de ayudar a su familia considerando hasta el asesinato como una posible solución. Por esta razón decide suplicarle a Bast para que lo ayude a solucionar su problema.




Nettie, la madre de Rike

Nettie es una mujer que junto a sus hijos sufre los continuos maltratos de un marido alcohólico. Bast decide intervenir a petición de Rike, pero, encuentra en esta mujer algo especial que lo hace ir un poco más allá de lo permitido.

Kostrel, el niño astuto

El niño Krostel es uno de los más inteligentes y perspicaces seres que ha interactuado con Bast, ya que su sed de conocimiento sobre el mundo mágico de los Fata, además de una incansable curiosidad sobre los hechizos y conjuros, lo hacen interesante y peligroso a la vez. Bast evita decir más de lo que sabe, ya que la vida del pequeño pudiera estar en peligro.

Viette, la hija del alcalde

Esta niña pertenece a una alta posición social dentro de la comunidad, lo cual se aprecia en sus vestiduras, por lo que Bast, decide tratarla de manera especial para evitar inconvenientes con su padre.

Bast ofrece a la niña una estrategia efectiva de manipulación hacía sus padres y obtener lo que ella desea, a cambio Bast recibe bellas flores que utilizará para seducir a la hermosa Amberlee.

La bella Amberlee

Amberlee representa un gran interés para Bast. Esta joven mujer tenía unos hermosos ojos azules y una melena rojiza y larga que hacía contraste con su blanca y tersa piel. Su admiración por Bast fue evidente al sucumbir ante los encantos de este astuto hombre que la observaba desde un árbol mientras ella se bañaba.

El Viejo Martin

La guerra había destrozado la mente de un hombre que luchó a favor del rey, dejándolo en la demencia. Sus cualidades para la destilación del licor eran sublimes y nadie se imaginaría si no es por la intromisión de Bast.

Biografía de Patrick Rothfuss

El escritor Estadounidense Patrick Rothfuss, de el árbol del relámpago, nació en 06 de Junio de 1973, en los Estados Unidos, Madison Wisconsin y se graduó como profesor de lengua y literatura inglesa en la universidad de Winsconsin Stevens Point, en el año de 1991. Después de su graduación, se mudó a Washington donde trabajo como profesor de Filosofía Inglesa en la universidad, sin embargo, a los dos años retornó a Winsonsin y fue profesor de literatura en Stevens Point su antigua casa de estudios.

Durante ese periodo escribió su obra maestra titulada The Song of Flame and Thunder, sin embargo, no obtuvo respuestas positivas por parte de las casas editoriales, pero poco tiempo después la editorial DAW Books compro su libro y lo dividió en tres historias, las cuales ya se mencionaron al inicio del artículo.




El creador del árbol del relámpago ganó varios premios en la categoría escritura de fantasía, entre los que se pueden resaltar el Premio Quill y el Premio la Pluma de Oro.

También ha recibido excelentes comentarios no solo por el árbol del relámpago, sino sobre sus otras obras por otros escritores famosos, tales como George R.R. Martín el creador de la exitosa saga Juego de Tronos transmitida por HBO.

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