Juvenilia: resumen, análisis, argumento y mucho más

Juvenilia resumen este es  un  cuento que fue realizado en primera persona donde el narrador brinda coordinación a los primeros capítulos que aparecen como recuerdos incoherentes, sin desarrollo lineal. Existe un triste acompañamiento entre la adolescencia despreocupada del ayer y el hombre maduro de hoy.

Juvenilia resumen

Resumen de Juvenilia

El entorno de la obra se ve marcado en el exterior del colegio, el cual fue ampliado durante el tiempo de vacaciones en la  Chacarita de los Colegiales. No obstante en él se reúnen los ciudadanos y los problemas nacional, en este mundo de afuera parece como copia del mundo interno.

El estímulo que causa esta pequeña obra fue el triste recuerdo de la adolescencia que transitó en el colegio  Nacional de Buenos Aires, en el instante en donde Cané recorría las aulas, se ve guiado por un personaje célebre  M. Jacques, un francés al que el autor mantiene un gran respeto y admiración.

Se encuentran algunas narraciones verdaderas de las aventuras de un conjunto de estudiantes que comparten sus días en el internado de uno de los institutos más considerables de toda Argentina. El autor expresa con gran fortuna expresiva sus memorias. Su escritura es fácil, expresiva, clara y al mismo tiempo organizada, la mención del asado es un método que el escritor utiliza para adelantar las extensas horas de tristeza y ansiedad.

Expresa que nada ha escrito con mejor deleite que estas memorias, mientras quería lograr el triunfo que me había planteado, mantenía mi sonrisa a veces al enfrentarme con enormes inconvenientes que se muestran al que quiere crear con facilidad.

Es que la facilidad se basa en  la vida y la verdad, y nada hay más difícil que entrar en ese santuario. La palabra es desobediente, la frase pierde la tranquilidad de su marcha, y todos los métodos  de nuestro idioma magnifico suelen quedar indiferentes para aquel que no sabe expresar la acción.

Juvenilia resumen

Capítulo 1: la llegada el nuevo el despertar

Cané tuvo que ingresar  en el Colegio Nacional tres meses luego  del fallecimiento de su padre, exactamente cuando culminaron los funerales. Solicitó entrar antes porque no aguantaba la tristeza y el lloriqueo permanente de su madre, y el duelo.

El Colegio terminaba de fundarse bajo la presidencia de Mitre, encima del viejo seminario,  a pesar de que se concretó como un colegio de vanguardia, el primero de América Latina, fue más adelante donde logró su mejor situación, bajo la dirección de Amadeo Jacques. Anteriormente lo dirigió el Dr. Agüero.

Por esta decisión Cané no se encontraba de acuerdo a la doctrina (ya que Cané forma parte de la generación que adoraba la libertad francesa, en donde este instituto pertenecía a Jacques, el cual nació en Francia arribó a la Argentina luego de estar desterrado en  Montevideo, luego fue  llamado para dirigir el Colegio Nacional).

Los primeros años  fueron bastante duros para Cané, porque le abrumaba el encierro, tanto que llama al instituto como una “prisión” deseando  sus días de libertad, de despertarse un poco más tarde, la comida de su casa entre muchas cosas más.

No obstante, en la misma oración también llama “nido” al Colegio, esto quiere decir acerca de  un sitio donde el cual inició a crecer y que lo acogió. Dice que hubo dos cosas que no pudo dominar: el despertar y la comida.




El despertar era cuando sonaba la campana que tocaba el portero a las cinco de la mañana durante el verano y a las seis en invierno, aunque en muchas oportunidades se subieron a la parra y a la reja le cortaron la cuerda, eso no evitaba que los despertaran a esa hora, por dos motivos: estaban muy cerca del ayuntamiento y aparte porque el portero tenía un reloj que funcionaba bastante bien, entonces ingresaba con una campana de mano que hacía sonar en el oído de sus adversarios, entre los que se encontraba  Cané.

Luego de despertarse, se colocaban en fila en el convento  largo y glacial (helado) en donde rezaban un padrenuestro y luego iban a lavarse. El portero los despertaba mientras que el celador los hacía formarse.

También explica otro recurso que planeó para no levantarse: lo había presenciado en la plaza, debajo de las bases de una carreta estaba colgando un trozo de cuero con un niño dormido adentro, entre la carreta y el suelo. Hizo lo mismo con su cama con una cobija: la amarró por debajo del colchón a las cuatro puntas de la cama y cuando fue la hora de despertar, se resbaló hasta allí y tapó el invento con la colcha.

Pero cinco días luego  todos hicieron lo mismo y cuando llegó el vigilante no se encontraba nadie en las camas ni formado. El vigilante se dirigió a la cama de Cané y lo descubrió.

Capítulo dos: La comida

Mientras estaban comiendo en silencio, otro estudiante estaba leyendo la vida de un santo o de un héroe de la historia argentina, y los grandes que eran. Nombra a Eyzaguirre, que servía al que vuelve a nombrar varias veces.

El primer plato era un caldo incoloro, siempre era lo mismo en el que flotaban algunos pálidos fideos, de los que le tocaron tres en total durante un mes.

Después un sábalo era pescado pero que no era fresco, luego  carnero (no cordero sino carne dura de algún animal viejo) cortado en trozos y nadando en un líquido de color marrón, y después un asado de tira que estaba envuelto por una capa de venas que era muy complicado de morder.

De postre, les daban arroz con leche (dice que era sólido que si daban vuelta la fuente se caía al piso sin regarse, manteniendo la apariencia del recipiente) y duraznos de color marrón, crujientes y duros, nada que ver con los duraznos que todo el mundo conoce que son de color naranja y muy suaves suaves.

Después de comer iban a hacer gimnasia (cumplían la digestión, dice Cané).

Capítulo 3: Las novelas

Comentaba que estaba muy triste por lo que  le suplicaba a la madre que lo sacara, pero ella solo lo miraba lloriqueando. Una noche de casualidad se encontró una novela, llamada Los Tres Mosqueteros, del escritor francés Alejandro Dumas, eso fue su rescate, porque a partir de ese momento se transformó en un lector tenaz de las novelas de autores franceses, llegando a quedarse despierto hasta lograr terminarlas o quedándose sin salir para el recreo.

Le comentaba a su madre que le trajera más y también en las salidas durante los domingos los parientes que tenían biblioteca le prestaban los libros.

Pero esta inclinación hizo que tuviera que hacer el doble de esfuerzo para poder estudiar o leer un libro que no fuera una novela, ya que le costaba bastante poder hacerlo.

Capítulo 4: Benito neto

Explica que durante todo un año se fugaba con sus amigos durante la noche, para ir a los bailes de los suburbios o a los cafés, y que para eso utilizaban alguna de las tres probables vías de escape: la portería, que se unía con el atrio de San Ignacio, donde había una puerta abierta hasta tarde, pero tenían que ganarse al portero o recurrir a la fuerza para que los dejara salir.

La despensa, que tenía una puerta en la calle Moreno, y el portón de la calle Bolívar, que no llegaba hasta el suelo, a pesar de que tenían una reja de puntas afiladas pasaban por debajo sacándose.

Benito Neto era un estudiante que no saben cómo, tenía una llave del portón, entonces iban a donde se encontraba él para poder salir. Nunca la prestaba, ni la alquilaba ni la vendía para nada, pero la única condición para poder abrir el portón era que lo dejaran apuntarse en la escapada, aunque fuera el velorio de una tía de alguno al que no le habían dado permiso para salir.

Lo explica como un despreocupado esto quiere decir, que era una persona indisciplinada que no acepta las reglas, con gran corazón pero muy perezoso, dormilón, con cabeza enorme y mucho cabello.

Capítulo 5: El peluquero

Otras de las travesuras que cuenta era lo que hacían durante el  carnaval, que esperaban a las personas que pasaban con las manos repletas de harina, un carmín (rojo) y azul,  mientras uno lo agredió el otro le llenaba la cara con blanco, rojo y azul, y entonces el caminante se molestaba dando puñetazos, los más grandes eran los que se peleaban.

Uno de ellos, era un francés que tenía una peluquería en todo el frente del colegio que no  quería a los estudiantes porque no le compraban nada, un día fue agredido  por Cané y Eyzaguirre, se molestó tanto que quiso ir a decirle al Rector Dr. Agüero, lo que había sucedido pero otro estudiante  llegó antes y le mintió al anciano (que siempre defendía a los estudiantes que los creía “angelitos”) le dijo que el peluquero le había pegado a uno y Eyzaguirre lo había protegido.

Entonces, el Dr. Agüero se molestó bastante con el peluquero y lo amenazó con denunciarlo a la policía.

Capítulo 6: El Dr Agüero

Una tradición  durante el mandato del Dr. Agüero era que un estudiante se quedara haciéndole compañía por la noche, porque dormía sentado en su mueble de respaldo alto, le gustaba dormirse poco a poco, mientras un estudiante le leía la vida de un santo de un libro de cubierta verde.

En la página 101 del libro había colocado un billete de $ 20, y todas las mañanas comprobaba que estuviera allí, y como nunca nadie lo tocaba, estaba orgulloso de sus chicos  que serían incapaces de robárselo.

A las cinco de la mañana; el estudiante que lo acompañaba pasaba al salón de al lado y le daba mate hasta las siete. Y en gratitud, siempre le comentaba al Rector que el muchacho buscara en el armario un plato donde dejaba una galleta americana y un durazno, que debía comer la primera poco a poco y recién después el fruto.

Dice que era un hombre viejo, de alma buena, pura y cariñosa. Pero que bajo su rectorado el instituto se encontraba bastante desorganizado. Poco después de ser sacado de su cargo de rector, fue sustituido por Amadeo Jacques, luego de eso falleció.

Capítulo 7: Amadeo Jacques

Lo detalla como el hombre más inteligente que pisó el suelo argentino.

Era muy alto, corpulento, calvo, no tenía patilla, labios bien formados  pero algo“sensuales”, con personalidad fuerte y dura, pero muy inteligente y estudiado, se le iba la mano en continuidad, pero era al único que se lo aguantaban, llegaba a veces hasta el combate físico como dándole una cachetada a un profesor que antes había golpeado a un estudiante, y a entrarse  a golpes y patadas con el alumno Corrales.

Dirigía una revista que se llamaba “La Libertad de Pensar”.

Sabía mucho de física, se había casado y había trabajado en más de 20 oficios diferentes, llegando hasta a realizar pan.
Cané explica que era un liberal, libre pensador y comparte con las ideas filosóficas de Jacques, a quien valoraba como su “querido maestro”.

Vivía a dos cuadras del instituto, siempre llegaba a las nueve, lo primero que hacía era ver si algún profesor había faltado y entonces él lo sustituía y daba la clase.Lo vio dar toda clase de materias, desde física hasta filosofía, matemáticas, latín, entre otras menos inglés.

Capítulo 9: Sigue con Jacques

Comenta que Mitre lo llamó para guiar en el colegio, y que su presencia en seguida se hizo notar entre los estudiantes, era bastante exigente,y pensaba que los jóvenes argentinos eran los más intelectuales delante de los franceses y por ello podían entender con mayor facilidad por ello hizo un plan de estudios muy extenso.

Siempre vestía con un traje negro y grandes cuellos abiertos.

Todo era brillante para Jacques.
Pero tenía una personalidad furiosa en donde manifestaba que: “no puedo con mi temperamento”.
Nadie nunca se alzó contra Jacques, aunque tenían las  ganas de hacerlo pero luego de una dura discusión, decían “Si no fuera Jacques, ¡pero era Jacques!”.

Capítulo 10: La expulsión

El vicerrector se llamaba Torres, y ni Cané ni sus amigos le tenían algún tipo de simpatía. Dice que dos cosas le molestaban de Torres: su abuso y la mala comida que servían todos los días.

Un día armaron una pequeña rebeldía, quejándose de él. Como Torres lo mandó a llamar, Cané se negó acudir, y en vez de ello, hizo un discurso que siguieron otros, llamando a los otros alzarse contra la tiranía  hablando sobre la revolución francesa y el libre razonamiento.

Torres le comentó a Jacques, y éste se presentó con gran alboroto en el convento, insultando y haciendo mucho ruido, tomó del brazo a Cané, lo llevó a la fuerza a la sala del vicerrector y después le dijo que estaba  expulsado.

Quince minutos más tarde agarró su baúl , se encontró solo y sin dinero , a las 8:00 de la noche en la puerta del instituto.
Preparado para pasar la noche en la Plaza Victoria (en la actualidad es la Plaza de Mayo), se encontró con el entonces Presidente Marcos Paz, que lo conocía éste lo llevó a pasar la noche en  su casa.

La madre de Cané conversó con Jacques,  éste accedió a que realizara una prueba, comentando que  si salía regular podía regresar. Como sacó las mejores calificaciones (obtuvo un premio de honor) pudo volver al internado.

Capítulo 11: Los cigarros

Si había algo que molestaba bastante a Jacques era observar  a un estudiante  despistado durante sus clases, ya sea por dormirse o por leer algunas novelas.

Jacques daba la clase con un enorme  tiza que tenía en la mano la cual limpiaba con la chaqueta,  iba armando cigarros con papel y tabaco que colocaba encima de su escritorio, pero al buscar el fósforo, se le olvidaba que había hecho el cigarro y hacía otro. Así hasta que se le terminaba todo el papel o el tabaco, a pesar de que tenía toda una columna  de cigarros recién realizados, le pedía a algún estudiante  que le invitara uno, y se lo daban sin pensarlo.

Hablaba muy rápido entonces no lo podían seguir escribiendo, por esto Cané y otros habían creado un procedimiento de escritura con signos, pero en una oportunidad lo descubrió y le colocó a Cané su pergamino por la cabeza.

Capítulo 12: Corrales

Un camarada de Cané se llamaba Corrales y era el popular travieso, mal estudiante, que nunca comprendía nada, se la pasaba inventando maneras para poder robarse las uvas, gracioso con las palabras, pero incapacitado para estudiar, ya que decía que jamás abría los libros alegando que eran los más sucios y viejos del Colegio.

Siempre hacía  trampas, había creado  una para hurtar  las botellas de vino que se encontraba en el patio de la iglesia de San Ignacio.

No podía aprender los principios del ángulo recto. Siempre recibía las “enérgicas arremetidas” de Jacques. Pero sabía esquivar muy bien: evitar los golpes corriendo rápidamente,  una pierna más adelante que la otra, colocándose hacia atrás y a los lados.

Un día estaba despistado en la clase de Jacques, que estaba explicando que los tres ángulos interiores de un triángulo que equivalen a dos rectos, y cuando lo desafió a él y a un amigo que estaban en otra actividad, le dijo cuánto valen los dos? sugiriendo los dos alumnos, mientras que  Corrales le contestó, queriendo parecer que prestaba atención a los dos rectos.

Jacques se molestó bastante que  se le fue encima, pero no lo podía tocar porque esquivaba muy bien, hasta que se percató que no sabía eludir con las piernas, le pegó una patada en las piernas logrando  que Corrales se  cayera en un banco, y entonces, debido a que no había nadie más encima del banco, le dio otra patada  volando por el aire, en  cuanto cayó lo agarró por el cuello y le dio una sola y fuerte cachetada.

Capítulo 13: No salieron para el recreo – las clases de Jacques

Cané comenta  que las clases eran tan increíbles cuando estaba de buen humor que en un día inclusive, no salieron para el recreo en una clase donde daba la constitución del aire atmosférico, porque estaban asombrados con Jacques, y un estudiante se escondía con mucho cuidado cerró la puerta para que no entrara el sonido, y así continuaron con la clase por lo menos media hora más.

Esto no pasaba nunca en el instituto, en ocasiones se le olvidaba y les hablaba en francés, que todos podían entender para ese momento.

Les dio para que estudiaran un manual con el que estaba completamente en disconformidad: “el día que escriba mi filosofía empezaré por quemar too ese manual”.

Dice que querían bastante a Jacques, a pesar de que tenía un gran carácter, no faltaban nunca a sus clases se siente orgulloso de haber sido su alumno. Había batallado cuerpo a cuerpo contra Napoleón, nombre representativo de la tiranía.

Capítulo 14: La muerte de Jacques

Durante una mañana les parecía extraño que no se encontraba ningún estudiante, Fidanza dio un grito cuando supo que Jacques había fallecido, todos salieron corriendo y se dieron cuenta de la terrible noticia, Fidanza se la pasaba repitiendo que se había muerto no lo podían entender.

Se fueron sin autorización hasta la casa en donde se ubicaba vestido encima de la cama, ya que la muerte lo sorprendió al momento de llegar a su casa durante la madrugada, luego de una noche alborotada había fallecido vestido, lo velaron para después llevarse el ataúd hasta su tumba.

Con sus pocas entradas entre todos lograron reunir un poco de dinero y le hicieron un mausoleo en su tumba en el cementerio de la Recoleta, en donde Cané siempre pasaba a visitar su tumba cuando iba revisar la de sus seres queridos.

Capítulo 15: La epidemia en la enfermería

Para poder estar mejor debido a que siempre hablaban cuando estaban en la cama, se encontraban calientes tenían mejor comida, durante algún tiempo la mayoría de los estudiantes se hacían pasar de que estaban enfermos, tanto así que parecía una gran epidemia.

Los síndromes eran bastante horribles los cuales se presentaban con dolores de cabeza y de estómago (pero todo se trataba de una  mentira).

El Dr. se llamaba Quinche, pero el que estaba bajo el mando era un enfermero italiano cuyo nombre no recuerda Cané, pero sí cómo era. Dice que era muy poco intelectual, y que se volvía más fuerte cuando estaba en frente del Dr.

JUVENILIA RESUMEN

Físicamente era delgado pero con una barriga (comenta que estando en Arica tuvo una pelea durante días con el presidente Saenz Peña sobre un general llamado Buendía que uno decía que era flaco y el otro hablaba que era bastante gordo, hasta que que se dieron cuenta que después de un largo periodo que era flaco pero barrigón).
Tenía bastante pelo, no se podía saber a ciencia cierta cual era su edad.

Capítulo 16: El enfermero

Hace la explicación como muy velludo de frente con las cejas unidas, cuerpo flaco pero vientre grande, y también pies enormes, tanto así que tenía que mandarse hacer las alpargatas porque no existía alguna de su talla.

Cané pensaba que formó parte como soldado para Garibaldi en el lugar de Montevideo, porque cuando trabajó como portero alguien le cortaba la soga de la campana, los despertaba con una canción en italiano, que decía: levantasi, muchachi, que la cuatro sun e lo federali sun veni o cordun.

El vicerrector le restringió continuar con el canto, pero cuando fue enfermero se disponía a comer y a tomar vino que entraba de forma ilegal en la enfermería, cantaba bajito aquella tonada.

Por último lo despidieron porque durante un día entendió mal una orden del médico, y había limpiado una herida con un jarabe que le tenía que haber entregado a un enfermo, y el médico se cansó y pidió que se lo llevaran, entonces pasó a formar parte del comedor.

Al poco tiempo, Torres y el Dr. Quinche se ocuparon de que culminara la epidemia, colocando a los supuestos enfermos a cumplir una buena dieta absoluta y controlando que no hubiera ningún tipo de ilegalidades.

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Capítulo 17: La chacarita de los colegiales

Sabíamos que existía en el colegio un café secreto, en donde se juntaban para jugar al billar Pellegrini, Juan Carlos Lagos, Lastra, Quirno y Terry, a quien Pellegrini sacaba todas las noches hasta su casa, sin faltar una sola a esta habitual costumbre.

Las luchas  en el mercado no nos eran desconocidos, ni las escenas del -71- acerca de la clase de griego de Larsen, donde éste y su único estudiante, el pobre correntino Fernández, muerto en su juventud, se cuestionaban sobre la palma de los juegos Pythios, relatando con singular entusiasmo los versos que forman parte de la Ilíada.

Recursos:

1) Galicismos: Cané, como los otros escritores el cual formaba parte de la generación del 80, amaba bastante la literatura francesa, por lo que usaba muchas palabras y menciones en francés, aparte de usar una lengua particular que es traducida del francés, y que en castellano estaría mal redactada.
2) Humor: también utilizaba comparaciones humorísticas como nombrar al reloj “tachómetro”.

Argumento

Tiempo después del fallecimiento de su padre, Cané entra como estudiante al instituto Nacional de Buenos Aires. El niño sufre entonces un agotador procedimiento de adaptación ya que se ve dominado a una fuerte disciplina: levantarse al amanecer, comer alimentos poco interesantes entre otros.

Los capítulos posteriores hablan sobre las travesuras y peleas que se presentan a diario entre todos los estudiantes.

Una figura aparece como una guía rectora: esta se trata sobre su querido profesor Amadeo Jacques. Luego de varios años Cané retorna al instituto ahora como profesor mientras que los recuerdos juveniles llenan a su corazón de una delicada melancolía.

El título de la obra

Durante las primeras oraciones de Juvenilia su autor confiesa: «nunca pensé plasmar esos recuerdos de la vida del instituto en otra cosa que en cumplir las largas horas de tristeza y soledad, de las muchas que he cumplido en el distanciamiento de la patria, es hoy la explicación normal de toda mi existencia».

Estas palabras nos acercan, ya que es una definición de su obra memoria que van explicando el tiempo sus años durante su niñez y de adolescencia en el bachillerato (1863-1868) el entorno en Buenos Aires y el instituto Nacional, en donde suceden todos los hechos.

El nombre de la obra proviene del adjetivo latino juvenilis-juvenile, que quiere decir  ‘propio de la juventud o de los jóvenes y podría traducirse también como ‘cosas de la juventud’ ‘. El libro aparece en Viena, en 1884 .

¿Porqué publico estos recuerdos, está organizado para pasar sólo bajo los ojos de mis amigos? En primera parte, porque aquellos que los han leído me han empujado a hacerla, a llamarlos a la vida luego de dos años de sueño. Pero con la lealtad, en el fondo existe este motivo supremo que los hombres de letras entenderán: los publico porque los he realizado.

Estructura

Posee una introducción y de 36 capítulos en general en donde Cané determina claramente el término entre su niñez-adolescencia, esta repleta de «imágenes sonrientes y serenas», mientras que su adultez, está repleta de una «delicada tristeza».

La nostalgia de la mención hace claro su objetivo: revivir y dar unidad a esas experiencias de los tiempos de colegio. Sin duda alguna  el punto de vista del narrador es el «yo protagonista» («he dicho», «recuerdo», «escribo»). Nos comenta que la ha realizado sin un proyecto  previo, guiado solamente por la memorización.

Juvenilia no es una novela, ya que  no encontramos en ella alguna continuidad argumental, ni una verdadera autobiografía, pues no siempre se mantiene el «yo», sino también el «nosotros», marcada en la vida de los estudiantes. El narrador la llama «recuerdos infantiles», «memoria de mi infancia» , «charla», «cuadros» del pasado.

La temática de la obra es la mención de los años de estudiante que tuvo el narrador, internado en el instituto Nacional de Buenos Aires luego de tres meses del fallecimiento de su padre.

El instituto  Nacional acababa de fundarse encima del viejo seminario, con una nueva estructura para los estudios.

Su entrada en los oscuros y fríos patios del antiguo convento pero estando allí  no es feliz:

Me encontraba en silencio y triste, me escondía entre los rincones para poder llorar a solas, recordando mi hogar, el cariño de mi madre, mi libertad, la buena comida y el dulce sueño de la mañana.

El régimen disciplinario del lugar resultaba un poco e intolerante: Durante los cinco años que pasé en esa cárcel aun luego de haber hecho allí mi refugio y haberme naturalizado con la regularidad de aquella vida, sólo dos puntos negros existían para mí: el despertar y la comida.

Entre el regocijo y el dolor pasan los días hasta que llegan las pruebas y los fracasos:

Estábamos seriamente en el instituto más que todo los tres meses que se realizaban las pruebas, en los que el gimnasio y los patios perdían su apariencia escandalosa para no dejar ver las caras pálidas  sumergidas en el libro.

La rivalidad que existía entre los provincianos y los porteños producen serias expulsiones e irritantes en­cierros en «una habitación baja parecida a una bóveda», de al menos cuatro metros cuadrados: «iOh!, las horas mortales que van pasando allí dentro. » lo describia de esa manera.

JUVENILIA RESUMEN

La pluma de Cané recorre de forma involuntaria para rescatar del olvido los bailes que les otorgaba el jesuita Francisco Majesté «en el dormitorio»; la existencia de la enfermería, «escondite deliciosa», dominada por un enfermero italiano.

«Acabo de dejar la pluma para pensar y traer su nombre a la memoria sin lograrlo»-, de cuerpo «delgado vientre amplio y piernas débiles «, cuyo cabello parece la confusa entre ­mezcla de la vegetación que hay en  los bosques primitivos del Paraguay; en la clase de literatura en donde se ejecuta la fundación de diarios pergaminos y sin muchas trifulcas.

Biografía

Nació  el 27 de enero de 1851. Fue hijo de Miguel Cané y Eufemia Casares, es el segundo hijo del matrimonio. Obtiene de su padre la gran admiración por el continente Europeo y la preferencia por escribir. En el año 1863 fallece su padre y a los tres meses entra al recién fundado Instituto Nacional.

Dos figuras que lo animan cambian su personalidad, el profesor y luego rector del Instituto, Amadeo Jacques y los folletines. Jacques le encuentran los modernos flujos del pensamiento, más que todo se enfoca en el positivismo y en los segundos da los primeros pasos del lector incansable y diligente.

Más tarde manifiesta su pasión por la música, el ateísmo y la profesión periodística.

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El periodismo brinda sencillez y naturalidad a su prosa se fomentará su curiosidad abierta a todo. Y como es el caso de otros escritores de su época lo preparará para transformarse en el cronista más popular de su generación, de su país y de sí mismo.

A la edad de  17 años empieza su carrera de abogado pasando a ser redactor de La Tribuna lo que le facilita en febrero de 1870, acompañar a su querido presidente Sarmiento a Entre Ríos para entrevistarse con Urquiza. Poco después va a conocer Europa » el centro cultural soñado, mezcla de club, museo y sala de música».

En el año 1873 empieza a conducir El Nacional que apoya a la candidatura de Avellaneda. Con la victoria de éste comienza su segundo viaje para Europa, en su retorno se casa con Sara Beláustegui se vuelve diputado provincial. En 1876 ocupa una posición en el Congreso Nacional.

En 1876 edita sus Ensayos; en ese mismo año vio nacer a su primer hijo, luego obtiene por fin su diploma de abogado. Asumiendo luego la representación diplomática delante los gobiernos de Colombia y Venezuela cargo en el que duró por dos años. Como consecuencia de esa salida del país surgió su libro En Viaje.

Ocupó luego otras ocupaciones públicas como la Intendencia de Buenos Aires, el Ministerio de Relaciones Exteriores y ministro argentino en París.

JUVENILIA RESUMEN

Fue conocido por algunos historiadores de la literatura como el escritor más simbólico de la generación del 80.

Obras

Aún no había cumplido los 20 años, Cané estrena en La Tribuna una clase que titula Párrafos. Páginas cortas, fragmentos casi. Esta determinación inicial incorpora toda la prosa de Cané. Casi todas sus creaciones forman parte de la colección de artículos periodísticos nacidos en el hecho mismo que los provocó.

Cuando hablan sobre el origen -En viaje, Juvenilia- el mismo autor se complace en describirlos como los apuntes, «conversaciones descosidas» nacidas sin proyecto previo «de una serie de cuadros tomados en el instante de reflejarse en mi espíritu por la impresión».

Aunque Cané no escribe para las multitudes como sus admirados Dickens y Shakespeare, no prohíben su auditorio sino que lo extiende e incorpora al lector una pequeña tradición porteña.

Sus viajes y su misión diplomática le permitieron conocer diferentes países como es el caso de: Austria, ­Hungría, Francia, Alemania, España, Colombia, Venezuela, Chile, Perú. En viaje (1884) es un pequeño reflejo de esos recuerdos.

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En el año 1885 estrena Charlas literarias. Mientras que en el año 1901 hace su último recorrido a Europa dando a  conocer todas sus Notas y prosas, para demostrarle al mundo la nueva forma de realizar la literatura.

Finalmente Cané fallece en Buenos Aires, el 5 de septiembre de 1905, sus restos se encuentran en el cementerio de la recoleta.

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